Convivir con la Ausencia / Getting Along with Absence

Panticosa modifiedExperimenté el primer contacto consciente con la ausencia en el mes de mayo del año 2009. Estaba embarazada de mi tercera hija, afortunadamente, eso me mantuvo cuerda.

Perdí a una amiga en un accidente aéreo. Recuerdo perfectamente el momento en el que recibí la noticia por teléfono. Estaba sentada en el poyete de la ventana de mi dormitorio, en Dubai Marina.

Mi primera reacción fue de incredulidad. Es posible que dijese algo en un tono de voz inusitado pues mi hija mayor, que por entonces tenía 6 años, entró corriendo en la habitación y me preguntó qué había sucedido. Algo respondí, no lo recuerdo con claridad.

A partir de aquella tarde, mi alma, sin yo siquiera sospecharlo, comenzó un proceso de transformación que hoy se mantiene vivo.

Después de este acontecimiento, viví un tiempo medio anestesiada, intentando decidir con qué actitud volvía a enfrentarme a la vida. Si elegía el miedo o la confianza.

No tuve tiempo para pensarlo mucho. Nació mi tercera hija y me dejé llevar por el sin fin de cuidados y atenciones que requiere un bebé. A los 6 meses del alumbramiento y cuando parecía que a pesar de los devenires de la vida, todo recuperaba su pulso, me tuve que enfrentar a otra despedida. Esta, más desgarradora. No en su forma pero sí en su fondo. El vacío que dejó un familiar muy querido fue inmenso.

Una vez más mi vida continuó, maquillada de infinitas formas que consiguieron que las ausencias no se percibieran demasiado. Todo parecía estar bien, bajo control.

Pero alguna fuerza superior quiso que me diese por enterada. Que sintiese por los cuatro costados lo que supone decir adiós, de una vez por todas.

No estaba preparada, tampoco en ese momento.

Se fue un gran amigo. Casi sin avisar. No fui capaz de asistir a su despedida definitiva. Me faltaba el aliento. Tal y como llegué a Madrid, regresé a Dubai. Sin querer asumir del todo lo que había sucedido.

Y lo que vino después; el pesar, la incertidumbre, la inquietud, la angustia, la desesperación, el miedo…ya no me importa. Ya no lo recuerdo. No me desvela. He digerido el dolor. Se ha convertido en esperanza.

Tengo paz.

Desde hace algún tiempo las ausencias me acompañan. En cada amanecer y en la quietud de la noche. Me protegen y me cuidan. Me guían y me aconsejan. Las presencias marcharon para reencontrarse con su esencia. Y yo tengo la certeza de que un día me reuniré con ellas.

Elegí la confianza.

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I had the first conscious touch with absence on May 2009. Fortunately, I was expecting my third baby and this reason kept me sane.

I lost a girlfriend in a plane crash. I perfectly recall the moment in which I received the news. I was sitting down on the windowsill of my apartment bedroom in Dubai Marina.

My first reaction to the information was incredulity. I probably said something in loud voice because my six-year-old daughter run to me and asked what was going on. I replied something, I don’t remember what precisely.

Since that afternoon, my soul commenced a transformation process that I was not being aware of and that is still alive.

After that event, I lived half numbed, trying to figure out how to face life again. I had to choose between trust and fear.

I didn’t have too much time to think about it. My third baby was born and I got immersed into the attention and care that babies demand. Six months after my baby girl birth, just when life seemed to return to normal, I suffered another great loss. Even more heart breaking to me since this time, it was a very close family member who left us. He left huge emptiness behind.

Once again my life went on, made up in different ways so as to hide absences as much as possible. Everything appeared to be all right, everything under control.

But an un-known power tried hard to make sure that I was fully and finally aware of absence.

I was not ready yet. I had to say goodbye to a very good friend. It was not expected at all. I couldn’t attend to his final farewell. I was exhausted. After an interminable week, I came back to Dubai. Trying to escape from reality.

And whatever turned up later; the sorrow, the uncertainty, the anxiety, and the despair… they don’t bother me anymore. I don’t go back over them. They don’t wake me up. I have absorbed the pain. I have hope instead. I feel peace.

Since some time ago, absences come along with me at sunrises and within the stillness of the nights. They protect and take care of me. They guide and give me advice.

The presences left to meet their essence. And I am positive that I will join them one day.

I chose to trust.

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Buques Cargueros / Cargo Ships

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Me siento a teclear las primeras palabras que colgaré en mi blog y siento miedo. Miedo a escribir en primera persona. Miedo a ser leída pues aunque parezca incoherente, el hecho de que la gente me lea me hace más vulnerable.

Pero estoy decidida. Ya no hay marcha atrás.

Los buques cargueros siempre me han producido una especial fascinación. Recuerdo la primera vez que los vi de cerca, en Estambul, en una excursión en barco por el Bósforo.

Más tarde, se hicieron una constante en mi vida;

Cuando salíamos a navegar en Dubai, camino de la playa de Jebel Ali, alejándonos de la rutina y del calor del árido desierto. Allí nos esperaban, en el gigantesco puerto a medio camino entre el club marítimo y nuestro destino.

Ahora en Singapur, los veo pasar frente a mi terraza cargados hasta los topes de contenedores multicolores.

Y son esos contenedores los que realmente reclaman mi atención. Imagino que muchos de ellos transportan mudanzas. Pienso en las historias que contienen. En la multitud de recuerdos, de objetos que se cargan de significado cuando están al amparo de sus dueños.

Siento curiosidad por conocer las emociones que despierta el contenido de los embalajes.

Me interesa mucho la vida de las personas que se cruzan en mi camino. No en su parte superficial sino en la parte que más tiene que ver con el alma. Detrás de cada escena de la vida cotidiana vislumbro una emoción. A veces conocida, otras desconocida del todo. Me doy cuenta de que en la mayoría de las ocasiones ignoramos las emociones pues nos producen miedo, dolor, frustración. Observo que hasta la felicidad, puede ser tan intensa que no la soportamos y tratamos de huir de ella.

Desde este blog os propongo un reto: dar la bienvenida a las emociones, compartirlas con quienes tenéis cerca ¡Veréis como la vida adquiere más sentido y el camino se hace mucho más emocionante!

Prometo acompañaros en esta aventura.

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I’m writing the first words for the inaugural post in my blog and I feel scared. I feel scared of writing about myself and of people reading it as well. It might sound irrational but realizing that people can read my declarations makes me feel vulnerable. But it’s real now and there is no way back.

I have always had a great fascination for cargo ships. I still remember the first time I had the opportunity to observe them closely. It was in Istambul, ploughing through the Bosphorus strait.

Afterwards, they became a common scenery in my life.

We used to meet them halfway between the Marina and Jebel Ali beach, whenever we sailed the Indian Ocean, sneaking away from the heat and buzz of Dubai City.

Now, based in Singapore, I am lucky enough to watch them from my balcony, loaded to their fullest with multicoloured containers.

These containers are the reason why cargo ships look so appealing to me. I imagine that most of them carry personal belongings. I think about the lives hiding inside these containers. I visualize memories and items that come alive when they sense their owners’ hands and sights. I am curious to know the emotions triggered by the contents guarded inside the boxes.

I am really interested in people’s lives. I crave to know about their feelings, their souls, their inner lives. Every situation brews emotions. Sometimes, they are well-known. Other times, they are new.

Most of the time, we tend to ignore our own emotions because they cause fear, pain, frustration… Sometimes even happiness can be too intense to bear, and we run away from it.

I would like to suggest you something; Welcome emotions and share them from now on! Life becomes an exciting adventure!

I commit to making this journey with you.