Quien soy/All about me

Quien soy yo

Hace algunos años, una persona extraordinaria a la que yo estimo mucho me preguntó: Y tú Roseta, ¿quién eres?

Yo le respondí; yo… soy Roseta, madre de tres niños, esposa de Javier, contable de la Oficina Comercial Española en Dubai…

Entonces ella me interrumpió y me dijo; sí, sí, pero no te he preguntado tu estado civil ni en qué trabajas sino…¿quién eres tú?

Fue en aquel momento cuando me di cuenta de que me había perdido. No sabía quien era. Me encontraba a años luz de mi esencia. Como bien dice una buena amiga, me había salido de mi eje.

Así las cosas, decidí embarcarme en una labor de búsqueda. La búsqueda más compleja a la que nunca me he enfrentado. Y la más apasionante también. Tuve que demoler el edificio que había construido desde fuera para empezar a levantar uno nuevo, muy lentamente, con mucho mimo y paciencia y siempre desde dentro.

Aún me encuentro lejos de encontrar “la respuesta” concreta a la pregunta que me precipitó a comenzar el viaje a mi interior. Quizás no la encuentre nunca como tal, puesto que a medida que yo me acerco a ella, la respuesta se transforma. Pero el camino que recorro para acortar la distancia entre las dos, es puro deleite. Lleno de sorpresas y sobre todo de gente maravillosa.

Por si se da el caso de que has llegado hasta aquí leyendo y te da la sensación de que sigues sin saber nada de mí, me describiré de una forma un poco menos poética;

Soy Roseta y dedico la mayoría de mi tiempo a mi faceta de madre de familia y esposa. Me encanta y me vuelve loca a la vez.

Vivo expatriada de mi país de origen, España, desde hace quince años. Desde hace dos, vivo en Singapur.

Una de las cosas que más pueden iluminar mi rostro es la mención a un viaje. Me apasiona viajar, conocer nuevas culturas y lugares, y reconocer los que tienen un significado para mi.

Adoro la naturaleza y sobre todo la montaña. Me escapo a disfrutarla cada vez que puedo y mi energía la obtengo de ella y de mis seres queridos.

Me da mucha paz rezar, meditar y compartir mis preocupaciones y desvelos.

Mi gran sueño es construir y poner en funcionamiento un hogar en África en el que podamos dar cobijo y educar a niños que lo necesitan. Y lo comparto porque sé que así se hace más real.

Ah, Y ¡me encanta escribir!

Ojalá esta información te haya aclarado un poco más quien soy.

Y tú, ¿ quién eres? Me encantaría saberlo…

 

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A few years ago, one of the angels that I have been lucky enough to meet, asked me the following question; Who are you Roseta?

I answered; I am Roseta, mother of three, married to Javier, accountant at the Spanish Commercial Office in Dubai…

She interrupted me and said; all right, all right, but I didn’t ask you your civil status or where you do work but Who you are…

It was in that very moment that I realized that I was lost. I didn’t know who I was. I was miles away from my essence. As a good friend of mine says, I had messed it up.

So, I started a long trip to my inner self. This trip being the most complicated that I have ever travelled and the most fascinating as well. I had to demolish the building that I had built from the outside so as to start raising a new one, patiently, slowly and always from the inside.

I am still far away from finding “the answer” to the question that pushed me to start my introspection. I might never find it since it changes, as I get closer to it. But the road that I am driving is pure delight. It is packed with surprises and amazing people.

Just in case you have read up on this line and feel that you still don’t know anything about me, I will describe myself in a less poetic style;

I am Roseta and I spend most of my time taking care of my family. I love it and it drives me crazy at the same time.

I am expatriated from Spain since fifteen years ago. I live in Singapore since two years ago.

Something that really makes me feel alive is travelling. I am passionate about visiting new places and exploring new cultures. I love to re-visit the scenarios that mean something to me.

I adore nature and mountains. I enjoy them whenever I can and I get my energy from them and from my loved ones.

I feel at peace praying, meditating and sharing my worries and fears.

My long-term dream is to build and run a home for disadvantaged children in Africa. A place where they can live and receive an education. And I love to share my dream since it becomes realer.

And of course, I love writing!

I hope this information gives you a better picture of myself.

 

And…Who are you? I would love to know!

 

 

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La Navidad / Christmas Season

Imagen Navidad con texto

Llevo varias semanas dejándome llevar por la marea que año tras año me arrastra a medida que se acercan las celebraciones navideñas.

Como expatriada, empiezo pronto los preparativos. Son muchas cosas las que hay que organizar antes de iniciar el viaje que nos llevará de vuelta a nuestra tierra, a los “nuestros”.

Este año he empezado incluso antes de lo habitual, con la intención de darme el lujo de ir despacio y convertirme en espectadora de mi propia experiencia.

Pero no he conseguido mantener el ritmo. El paso que inicié sosegado acabó convirtiéndose en zancada, cada vez más veloz y más urgente. Lo que comenzó siendo un disfrute se tornó en una carrera por terminar cuanto antes.

No consigo sacarle el jugo a las cosas que siendo en principio gratas se convierten en obligación. Las cosas que naciendo como detalle se convierten en exceso.

Considero muy importante tener un lugar al que volver. No necesariamente un lugar físico y tangible sino un espacio creado por los sentidos en el que rememoro personas, experiencias y vivencias que me hacen sentir bien.

Y me he dado cuenta de que la vorágine material me aparta del camino que se dirige a ese lugar. Me desorienta y me aturde. Me aleja del oasis de paz y bienestar al que deseo llegar, del refugio al que quiero acudir.

Necesito a mi familia y amigos. Estén cerca, o lejos. Sé que en muchas ocasiones significativas estarán lejos. Por eso es maravilloso poder cargar las pilas en Navidad con la energía que me proporcionan. Y hacer acopio de recuerdos que permanecerán en ese lugar al que siempre puedo regresar.

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For some weeks now, I have been swept away by the tide that usually pulls me whenever Christmas festivities are approaching.

I am an “expat” and as such I begin early to get ready for the long Christmas break. There are tons of things to sort out before returning home to “our” people.

This year, I have started packing and preparing even before I usually do. I wanted to indulge in a slow pace in order to observe myself from the outside.

But I haven’t been able to keep the pace. Although I tried to enjoy the ride, it suddenly turned into a hectic experience. The initial enjoyment was transformed into a race towards the finish line.

I don’t savour things that are meant to be pleasant but become an obligation. I reject the tiny detail that grows into an excess.

It is relevant for me to belong to a place where I can come back. It doesn’t have to be necessarily a physical space but something created by the senses, where I can recall people that I love and past experiences that make me feel comforted.

And I have realized that the materialistic whirl moves me away from the road which drives to that place. It makes me feel confused and lost, being difficult therefore to reach the wellness and peace that I am craving for, pulling me away from my shelter.

I need my family and friends. No matter if they are close or far away. I know that they will be far for future significant occasions. Hence, I feel blessed to share Christmas season with them, building memories that will drive me to that special place.

 

 

Convivir con la Ausencia / Getting Along with Absence

Panticosa modifiedExperimenté el primer contacto consciente con la ausencia en el mes de mayo del año 2009. Estaba embarazada de mi tercera hija, afortunadamente, eso me mantuvo cuerda.

Perdí a una amiga en un accidente aéreo. Recuerdo perfectamente el momento en el que recibí la noticia por teléfono. Estaba sentada en el poyete de la ventana de mi dormitorio, en Dubai Marina.

Mi primera reacción fue de incredulidad. Es posible que dijese algo en un tono de voz inusitado pues mi hija mayor, que por entonces tenía 6 años, entró corriendo en la habitación y me preguntó qué había sucedido. Algo respondí, no lo recuerdo con claridad.

A partir de aquella tarde, mi alma, sin yo siquiera sospecharlo, comenzó un proceso de transformación que hoy se mantiene vivo.

Después de este acontecimiento, viví un tiempo medio anestesiada, intentando decidir con qué actitud volvía a enfrentarme a la vida. Si elegía el miedo o la confianza.

No tuve tiempo para pensarlo mucho. Nació mi tercera hija y me dejé llevar por el sin fin de cuidados y atenciones que requiere un bebé. A los 6 meses del alumbramiento y cuando parecía que a pesar de los devenires de la vida, todo recuperaba su pulso, me tuve que enfrentar a otra despedida. Esta, más desgarradora. No en su forma pero sí en su fondo. El vacío que dejó un familiar muy querido fue inmenso.

Una vez más mi vida continuó, maquillada de infinitas formas que consiguieron que las ausencias no se percibieran demasiado. Todo parecía estar bien, bajo control.

Pero alguna fuerza superior quiso que me diese por enterada. Que sintiese por los cuatro costados lo que supone decir adiós, de una vez por todas.

No estaba preparada, tampoco en ese momento.

Se fue un gran amigo. Casi sin avisar. No fui capaz de asistir a su despedida definitiva. Me faltaba el aliento. Tal y como llegué a Madrid, regresé a Dubai. Sin querer asumir del todo lo que había sucedido.

Y lo que vino después; el pesar, la incertidumbre, la inquietud, la angustia, la desesperación, el miedo…ya no me importa. Ya no lo recuerdo. No me desvela. He digerido el dolor. Se ha convertido en esperanza.

Tengo paz.

Desde hace algún tiempo las ausencias me acompañan. En cada amanecer y en la quietud de la noche. Me protegen y me cuidan. Me guían y me aconsejan. Las presencias marcharon para reencontrarse con su esencia. Y yo tengo la certeza de que un día me reuniré con ellas.

Elegí la confianza.

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I had the first conscious touch with absence on May 2009. Fortunately, I was expecting my third baby and this reason kept me sane.

I lost a girlfriend in a plane crash. I perfectly recall the moment in which I received the news. I was sitting down on the windowsill of my apartment bedroom in Dubai Marina.

My first reaction to the information was incredulity. I probably said something in loud voice because my six-year-old daughter run to me and asked what was going on. I replied something, I don’t remember what precisely.

Since that afternoon, my soul commenced a transformation process that I was not being aware of and that is still alive.

After that event, I lived half numbed, trying to figure out how to face life again. I had to choose between trust and fear.

I didn’t have too much time to think about it. My third baby was born and I got immersed into the attention and care that babies demand. Six months after my baby girl birth, just when life seemed to return to normal, I suffered another great loss. Even more heart breaking to me since this time, it was a very close family member who left us. He left huge emptiness behind.

Once again my life went on, made up in different ways so as to hide absences as much as possible. Everything appeared to be all right, everything under control.

But an un-known power tried hard to make sure that I was fully and finally aware of absence.

I was not ready yet. I had to say goodbye to a very good friend. It was not expected at all. I couldn’t attend to his final farewell. I was exhausted. After an interminable week, I came back to Dubai. Trying to escape from reality.

And whatever turned up later; the sorrow, the uncertainty, the anxiety, and the despair… they don’t bother me anymore. I don’t go back over them. They don’t wake me up. I have absorbed the pain. I have hope instead. I feel peace.

Since some time ago, absences come along with me at sunrises and within the stillness of the nights. They protect and take care of me. They guide and give me advice.

The presences left to meet their essence. And I am positive that I will join them one day.

I chose to trust.

Buques Cargueros / Cargo Ships

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Me siento a teclear las primeras palabras que colgaré en mi blog y siento miedo. Miedo a escribir en primera persona. Miedo a ser leída pues aunque parezca incoherente, el hecho de que la gente me lea me hace más vulnerable.

Pero estoy decidida. Ya no hay marcha atrás.

Los buques cargueros siempre me han producido una especial fascinación. Recuerdo la primera vez que los vi de cerca, en Estambul, en una excursión en barco por el Bósforo.

Más tarde, se hicieron una constante en mi vida;

Cuando salíamos a navegar en Dubai, camino de la playa de Jebel Ali, alejándonos de la rutina y del calor del árido desierto. Allí nos esperaban, en el gigantesco puerto a medio camino entre el club marítimo y nuestro destino.

Ahora en Singapur, los veo pasar frente a mi terraza cargados hasta los topes de contenedores multicolores.

Y son esos contenedores los que realmente reclaman mi atención. Imagino que muchos de ellos transportan mudanzas. Pienso en las historias que contienen. En la multitud de recuerdos, de objetos que se cargan de significado cuando están al amparo de sus dueños.

Siento curiosidad por conocer las emociones que despierta el contenido de los embalajes.

Me interesa mucho la vida de las personas que se cruzan en mi camino. No en su parte superficial sino en la parte que más tiene que ver con el alma. Detrás de cada escena de la vida cotidiana vislumbro una emoción. A veces conocida, otras desconocida del todo. Me doy cuenta de que en la mayoría de las ocasiones ignoramos las emociones pues nos producen miedo, dolor, frustración. Observo que hasta la felicidad, puede ser tan intensa que no la soportamos y tratamos de huir de ella.

Desde este blog os propongo un reto: dar la bienvenida a las emociones, compartirlas con quienes tenéis cerca ¡Veréis como la vida adquiere más sentido y el camino se hace mucho más emocionante!

Prometo acompañaros en esta aventura.

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I’m writing the first words for the inaugural post in my blog and I feel scared. I feel scared of writing about myself and of people reading it as well. It might sound irrational but realizing that people can read my declarations makes me feel vulnerable. But it’s real now and there is no way back.

I have always had a great fascination for cargo ships. I still remember the first time I had the opportunity to observe them closely. It was in Istambul, ploughing through the Bosphorus strait.

Afterwards, they became a common scenery in my life.

We used to meet them halfway between the Marina and Jebel Ali beach, whenever we sailed the Indian Ocean, sneaking away from the heat and buzz of Dubai City.

Now, based in Singapore, I am lucky enough to watch them from my balcony, loaded to their fullest with multicoloured containers.

These containers are the reason why cargo ships look so appealing to me. I imagine that most of them carry personal belongings. I think about the lives hiding inside these containers. I visualize memories and items that come alive when they sense their owners’ hands and sights. I am curious to know the emotions triggered by the contents guarded inside the boxes.

I am really interested in people’s lives. I crave to know about their feelings, their souls, their inner lives. Every situation brews emotions. Sometimes, they are well-known. Other times, they are new.

Most of the time, we tend to ignore our own emotions because they cause fear, pain, frustration… Sometimes even happiness can be too intense to bear, and we run away from it.

I would like to suggest you something; Welcome emotions and share them from now on! Life becomes an exciting adventure!

I commit to making this journey with you.