Buques Cargueros / Cargo Ships

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Me siento a teclear las primeras palabras que colgaré en mi blog y siento miedo. Miedo a escribir en primera persona. Miedo a ser leída pues aunque parezca incoherente, el hecho de que la gente me lea me hace más vulnerable.

Pero estoy decidida. Ya no hay marcha atrás.

Los buques cargueros siempre me han producido una especial fascinación. Recuerdo la primera vez que los vi de cerca, en Estambul, en una excursión en barco por el Bósforo.

Más tarde, se hicieron una constante en mi vida;

Cuando salíamos a navegar en Dubai, camino de la playa de Jebel Ali, alejándonos de la rutina y del calor del árido desierto. Allí nos esperaban, en el gigantesco puerto a medio camino entre el club marítimo y nuestro destino.

Ahora en Singapur, los veo pasar frente a mi terraza cargados hasta los topes de contenedores multicolores.

Y son esos contenedores los que realmente reclaman mi atención. Imagino que muchos de ellos transportan mudanzas. Pienso en las historias que contienen. En la multitud de recuerdos, de objetos que se cargan de significado cuando están al amparo de sus dueños.

Siento curiosidad por conocer las emociones que despierta el contenido de los embalajes.

Me interesa mucho la vida de las personas que se cruzan en mi camino. No en su parte superficial sino en la parte que más tiene que ver con el alma. Detrás de cada escena de la vida cotidiana vislumbro una emoción. A veces conocida, otras desconocida del todo. Me doy cuenta de que en la mayoría de las ocasiones ignoramos las emociones pues nos producen miedo, dolor, frustración. Observo que hasta la felicidad, puede ser tan intensa que no la soportamos y tratamos de huir de ella.

Desde este blog os propongo un reto: dar la bienvenida a las emociones, compartirlas con quienes tenéis cerca ¡Veréis como la vida adquiere más sentido y el camino se hace mucho más emocionante!

Prometo acompañaros en esta aventura.

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I’m writing the first words for the inaugural post in my blog and I feel scared. I feel scared of writing about myself and of people reading it as well. It might sound irrational but realizing that people can read my declarations makes me feel vulnerable. But it’s real now and there is no way back.

I have always had a great fascination for cargo ships. I still remember the first time I had the opportunity to observe them closely. It was in Istambul, ploughing through the Bosphorus strait.

Afterwards, they became a common scenery in my life.

We used to meet them halfway between the Marina and Jebel Ali beach, whenever we sailed the Indian Ocean, sneaking away from the heat and buzz of Dubai City.

Now, based in Singapore, I am lucky enough to watch them from my balcony, loaded to their fullest with multicoloured containers.

These containers are the reason why cargo ships look so appealing to me. I imagine that most of them carry personal belongings. I think about the lives hiding inside these containers. I visualize memories and items that come alive when they sense their owners’ hands and sights. I am curious to know the emotions triggered by the contents guarded inside the boxes.

I am really interested in people’s lives. I crave to know about their feelings, their souls, their inner lives. Every situation brews emotions. Sometimes, they are well-known. Other times, they are new.

Most of the time, we tend to ignore our own emotions because they cause fear, pain, frustration… Sometimes even happiness can be too intense to bear, and we run away from it.

I would like to suggest you something; Welcome emotions and share them from now on! Life becomes an exciting adventure!

I commit to making this journey with you.

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